Hola, soy Yasmin.
Desde muy pequeña, la madera fue parte de mi vida. Más que un material, era un juego, una curiosidad constante… una pasión que creció conmigo en la carpintería de mi padre.
Tuve la suerte de crecer entre herramientas, aprendiendo y observando en su taller, donde cada mueble tenía una historia. En casa siempre quedaban retazos de madera que sobraban de su trabajo, piezas que parecían no tener uso… pero que para mí eran una oportunidad de crear.
Así nació todo.
Antes de la pandemia, al ver esa madera disponible, decidí darle una nueva vida. Empecé a experimentar, a diseñar y a construir. Mi primer producto fue un pequeño trípode. Hice un prototipo y se lo mostré a mi padre. Él, con su experiencia, lo perfeccionó. Ese fue el inicio.
Después vino el atril de lectura. Luego el portalaptop, el portalentes y el tarjetero. Yo creaba las ideas, los primeros prototipos… y mi padre, con su conocimiento en carpintería, los transformaba en piezas más estéticas, funcionales y bien terminadas.
Cada producto es el resultado de esa combinación: creatividad y experiencia.
Cuando decidí ofrecerlos a la venta, descubrí algo hermoso: había personas que valoraban estos objetos tanto como yo. Les gustaban, los usaban, los recomendaban.
Y así nació Pinopel.
Con el tiempo, lo que empezó como un hobby se convirtió en algo mucho más grande. Hoy, Pinopel es un proyecto que nace desde Cusco, hecho con amor por la madera, respeto por el oficio artesanal y el deseo de crear productos útiles, duraderos y con alma.